09 Oct Identidad sonora: el secreto de un sonido inconfundible
En la música electrónica, la producción de un track que funcione en la pista de baile es sólo una parte del desafío, el verdadero reto consiste en conseguir un sonido que se reconozca aun sin ver el nombre del artista. Imagínate escuchar una línea de bajo que te parece inconfundible, una combinación de sintetizadores que sabes a quien pertenece o un ritmo que te hace reconocer a un productor antes de concluir el track. Esa asociación no suele ser una cuestión de azar: es el resultado de una identidad sonora forjada a base de tomas de decisiones musicales, tecnológicas y creativas. Pero ¿qué hace que un productor suene de modo diferente a otros y sea inconfundible? y ¿cómo logra tener una personalidad reconocible en una escena donde aparecen cada día nuevas herramientas, sonidos y tendencias?
El groove: una firma que se siente antes de reconocerla
En la música electrónica pensada para la pista de baile, el ritmo es mucho más que una sucesión de bombos, hi-hats y percusiones. La forma en la que se relacionan esos elementos es la que define el movimiento del track y la sensación en el cuerpo.
Un bombo sólido puede ser la base de partida, pero son los pequeños detalles los que definen la personalidad de un track: la posición de una percusión, el balance entre los golpes, el swing de los hi-hats y la manera en que se relaciona el bajo con la batería.
Un buen ejemplo de cómo construir una identidad volviendo al groove es Jamie Jones: su sonido no sólo es una combinación de house, de disco, de funk y de techno con un bajo prominente, ritmos que se mueven y detalles vocales que aportan carácter; sino que también muchas de sus producciones como “Moan & Groan” y “Murder Mystery” están lejos de depender de grandes melodías o de drops espectaculares, mostrando su fortaleza en la capacidad de mantener en movimiento la pista de baile.
Esta propuesta deja claro algo importante: un groove se puede reconocer sin ser complicado, pero debe tener intención, personalidad y una relación clara de sus elementos.
El diseño sonoro: encontrar texturas que no parezcan genéricas
Dos productores pueden trabajar con los mismos sintetizadores, los mismos plugins y con bibliotecas de samplers prácticamente idénticas. Sin embargo, los resultados pueden ser por completo distintos. La diferencia frecuente está en cómo seleccionan, modifican y combinan dichos sonidos. Así, un sintetizador puede llegar a convertirse en un bajo distorsionado, una secuencia rítmica en una textura percusiva, y una grabación que parece común y habitual puede adquirir personalidad al pasar por procesos de edición.
The Chemical Brothers han creado una marca musical inconfundible en parte mediante una forma propia de agrupar electrónica de baile, breakbeats contundentes, sonidos psicodélicos, samplers y texturas distorsionadas. Su música se siente cruda, explosiva y saturada y al mismo tiempo también puede ser melódica y expansiva.
En temas como “Block Rockin’ Beats” y “Hey Boy Hey Girl” se puede sentir como la energía rítmica convive con otros elementos sonoros que caracterizan la construcción de los temas. No consiste simplemente en jugar con sonidos agresivos a gran escala, o con baterías contundentes, sino más bien en crear una unidad en la que se combine cada uno de los elementos con la intención de conformar una estética reconocible. La lección es evidente: la identidad sonora no depende exclusivamente de poseer equipos únicos, sino de desarrollar una forma única de hacerlo.
Esta propuesta deja claro algo importante: un groove se puede reconocer sin ser complicado, pero debe tener intención, personalidad y una relación clara de sus elementos.
La melodía y la atmósfera: construir un universo propio
El sonido de un productor también lo determinan las emociones que genera su música. Algunos artistas elaboran tracks en torno a la euforia y la tensión, otros prefieren la sensualidad del groove, hay incluso algunos que hacen paisajes melódicos que parecen pensados para acompañar los momentos culminantes de un festival.
Tale Of Us ha dado vida a una identidad sonora vinculada al techno melódico, combinando bases rítmicas marcadas a modo de telón de fondo con líneas melódicas cargadas de emoción, de la mano de unas líneas de sintetizador provocadoras y una construcción progresiva de la tensión.
En el caso de producciones como “Another Earth” y “Monument”, esa forma de acercarse a la música hace que funcione a dos niveles: por un lado, tiene una estructura pensada para el baile y, por el otro lado, forma y desarrolla un relato emocional. Sus melodías no son meros adornos colocados encima de una base de techno sino que forman parte del desarrollo del track, anticipan variaciones y contribuyen a la constitución de momentos de expectativa y liberación.
Este es uno de los secretos de la identidad sonora: no se trata solo de elegir sonidos atractivos, sino de decidir qué emoción se quiere evocar y cómo se desarrolla a lo largo de la historia de una canción.
La estructura: una manera particular de contar una historia
La identidad de un productor no sólo vive de las sonoridades de sus canciones, se ve también en su manera de estructurarlas. Hay artistas que incorporan componentes paulatinamente, otros que prefieren cortes abruptos, y algunos que crean larguísimas secuencias que hipnotizan a la pista antes de ejecutar una variación.
En el caso de The Chemical Brothers los contrastes entre secciones rítmicas, fragmentos vocales, acumulaciones de energía y explosiones sonoras son parte de una escritura musical dinámica, que en algún punto se acerca a la lógica de una canción de rock, aunque esté construida con herramientas electrónicas. Mientras que para Tale Of Us, la progresión continua de las capas melódicas y la administración de la tensión se convertirán en las partes centrales de la experiencia musical, en ambos casos la estructura no constituye únicamente un contenedor para los sonidos, sino que forma parte del lenguaje artístico.
El mismo sintetizador puede proporcionar resultados muy diferentes en función de cuándo se introduce, cuánto dura en un determinado momento, qué otras cosas lo acompañan y de qué forma se va de la mezcla.
Las influencias: el secreto no está en evitar las referencias
Ningún productor hace música desde la nada. La música que escucha, los géneros que explora, los grupos a los que admira y las experiencias que capta acaban influyendo en la toma de decisiones creativas que hace al producir.
Jamie Jones retoma el disco y el funk para acercarse al house. The Chemical Brothers conectan el sonido rave y los breakbeats con una producción agresiva y una fuerte sensibilidad psicodélica. Tale Of Us han generado una imagen donde el techno de club tiene que ver con un enfoque cada vez más melódico y emocional.
Lo bueno es que esas influencias no funcionan como una serie de piezas independientes, se vuelven a articular dentro de una visión propia. La originalidad no demanda inventar un género completamente nuevo. A menudo radica en articular las piezas conocidas de manera que tenga coherencia y personalidad.
El problema aparece cuando las referencias dejan de ser un punto de partida y se convierten en una fórmula que se reproduce sin aportar nada propio.
La selección de sonidos también es una forma de identidad
Un productor establece una firma sonora no solo por los sonidos que elige, también por los que excluye. Esta selección se caracteriza por detalles que podrían incluso parecer mínimos: prefiero los bajos cálidos antes que los agresivos, los fragmentos de voces sobre las frases, la madera orgánica sobre la percusión o los sintetizadores brillantes sobre una base oscura.
Con el paso del tiempo estas decisiones dan forma a un criterio y el artista comienza a identificar qué sonidos, aun estando de moda o técnicamente correctos, no abonan al resultado musical que busca. La identidad sonora es la consistencia de este criterio. No significa que se repitan los mismos recursos en todas las canciones, significa que incluso en las variaciones de dirección, existe una lógica que las une.
Sonar diferente es una consecuencia de decidir diferente
¿Por qué algunos productores electrónicos suenan como nadie más?
No porque tengan el mejor equipo de sonido, utilicen los plugins más novedosos o conozcan todos los secretos de la producción musical, sino porque su diferencia proviene de una buena combinación de criterio, sensibilidad, experiencia y decisiones que, repetidas y depuradas en el tiempo, acaban constituyendo un lenguaje propio.
Jamie Jones demuestra cómo el groove puede llegar a convertirse en una marca. The Chemical Brothers evidencian la combinación de la percusión, texturas y psicodelia para constituir una identidad musical claramente definida. Tale Of Us muestran cómo las melodías, atmósferas y construcción emocional pueden llegar a definir un universo sonoro reconocible. Los tres parten de una materia prima que también está disponible para otros productores de música; lo que varía es la forma de escogerla, de transformarla, de organizarla.
Y así en una escena en la que las herramientas de producción son cada vez más accesibles, el punto no está tanto en cuál puedes utilizar, sino las decisiones que tomas al utilizarla. Porque buscar una identidad sonora no es localizar un sonido que no ha sido utilizado por nadie más. Es buscar una manera de utilizar el sonido de forma que solo suene así cuando pase por tu propia visión musical.

Dj y productora musical, label manager, locutora y productora de radio, diseñadora gráfica y web, periodista musical. :: www.veronicaelton.com
